—¿Qué tal está la sopa? ¿Te gusta? —preguntó ella con expectación.
La había encargado especialmente de un restaurante, segura de que conquistaría el paladar de Lorenzo.
—Está deliciosa, cocinas muy bien —respondió Lorenzo después de probarla.
Aunque en realidad la sopa estaba demasiado grasosa y el caldo muy espeso, como esas comidas preparadas en serie en las cocinas de restaurantes.
Él prefería la cocina de Marisela, más ligera y con un sabor diferente al de los restaurantes.
—Si te gusta, tom