Después de esperar dos segundos y no obtener respuesta, Lorenzo colgó directamente el teléfono.
Del otro lado del vidrio, Isabella finalmente se alarmó, temiendo que se fuera, se apresuró a decir:
—¡Te digo, te digo!
—Son las cosas que me compraste...
Al no escuchar la respuesta que esperaba, sino información inesperada, Lorenzo abrió los ojos enormemente.
¿Qué significaba esto? ¿Isabella, esta mujer loca, había entregado por sí sola toda la evidencia de su "infidelidad" a Marisela? ¿Ayudando a