En ese momento, dentro del edificio del complejo.
Celeste estaba ayudando a Marisela a secar los platos, algo distraída, con la mirada perdida.
Una cuchara que Marisela le pasó se le resbaló de las manos, cayendo al suelo con un sonido nítido que la despertó de inmediato.
—Perdón Marisela, se me resbaló, mañana te compro una nueva —dijo Celeste agachándose rápidamente.
—No la levantes con las manos —Marisela la detuvo a tiempo.
—Es solo una cuchara de porcelana, si te lastimas las manos la pérdi