Capítulo 24
—¿Y qué hago? Mi identificación y todo está en mi maleta, ni siquiera puedo ir a otro hotel... —dijo Isabella desamparada.

—Ven a mi casa —propuso Lorenzo.

Isabella hizo una pausa y bajó la cabeza con humildad:

—No creo que sea buena idea. No quiero que Mari y tú discutan por mi culpa.

—Ella no tiene derecho a opinar, es mi casa y puede quedarse quien yo decida —dijo Lorenzo con frialdad.

Al oír esto, Isabella, con las lágrimas aún frescas en el rostro, se resistió débilmente un momento más ante
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