—Si hay alguna pérdida esta noche, contacten directamente con mi asistente.
Los ojos de la coordinadora brillaron al instante. Le encantaba tratar con gente tan directa, así que sonrió:
—No hay ninguna pérdida, siempre debemos estar preparados para imprevistos. Cuando la señorita Fuentes se recupere podrá volver a los desfiles, su lugar siempre estará reservado.
Lorenzo se puso de pie, pero igual le entregó la tarjeta de su asistente, y luego fue a ayudar a Isabella.
Al verla tambalearse cojeand