Preguntó al personal de seguridad si alguien había salido, pero le dijeron que no, así que volvió a entrar al salón.
Buscó frenéticamente, moviéndose entre los invitados sin responder a nadie que intentara hablarle.
Finalmente, después de varios minutos, vio a cierto hombre charlando animadamente entre la multitud.
Lorenzo apretó los puños, respiró hondo para calmar su pulso y su respiración, tomó una copa de champán y se unió al grupo con naturalidad.
Ulises notó la presencia de Lorenzo por el