La hora de salida ya había llegado, la gente de recursos humanos se había disculpado, e incluso habían recibido una reprimenda de su supervisor.
Manuel acompañó a la señorita Bustamante hacia la salida con una sonrisa forzada, mientras el resto de empleados seguían con sus horas extras o se marchaban a casa.
En el ascensor.
—Gracias por defenderme hoy —dijo Marisela, tomando del brazo a Celeste.
—Hmph, después de esto, nadie en tu departamento se atreverá a molestarte de nuevo, todos han aprendi