—Su intento de reconciliación es solo venganza. Antes ya le había propuesto el divorcio y me dijo que nunca me dejaría libre, que me torturaría de por vida.
—No es cierto, yo no... —Lorenzo negó rápidamente mirando a Marisela.
—¿Niegas tus propias palabras? ¿Quieres que llamemos a Isabella como testigo? —se burló Marisela.
—Yo... eso lo dije antes, ¡pero ahora no tengo esa intención! No quiero reconciliarme para torturarte, yo... —Lorenzo intentaba explicarse mientras los policías le esposaban l