—Maltrato psicológico, humillaciones verbales, tratándome como una sirvienta a quien puedes ordenar y exigir a tu antojo.—Me he rebajado lo suficiente. Ante ti, hasta mi dignidad más básica ha sido pisoteada. Y aun así te parecía poco; directamente quisiste verme muerta.
Escuchando estas palabras frías y glaciales de Marisela, Lorenzo murmuró en su defensa:
—No, no es cierto, nunca pensé eso...
—¿Con qué cara dices eso? Ah, claro, siempre has sido un arrogante. Solo escuchas y crees lo que te co