—Isabella es su amiga, pero no sé mucho más —dijo Lorenzo.—Pero ella tampoco nos ha dado ninguna pista —suspiró Lorenzo frustrado.
—Entiendo, seguiré investigando —respondió Aurelio.
Pensó en contarle al señor Cárdenas sobre haber visto al señor Orellana, pero considerando que la señora había sido ama de casa por dos años, probablemente no conocería al señor Orellana. Decidió esperar hasta tener todo claro antes de mencionarlo.
Cuando Aurelio salió, la oficina quedó en silencio. Lorenzo dejó de