Celeste, quien había intentado romper con él tantas veces sin éxito, quedó paralizada. Esta vez, él la estaba dejando. Por primera vez.
Los ojos de Lorenzo eran indiferentes, vacíos de cualquier sentimiento. Sin mirarla de nuevo, se dio la vuelta y se marchó, sin una sola mirada atrás.
¡Celeste entró en pánico!
Sabía que todo era un malentendido, que él la había interpretado mal. Pero sus palabras no eran suficientes para detenerlo. Al ver la espalda firme de Lorenzo alejándose, soltó a Jacob y