Lorenzo y Steven no tenían trato alguno, pero dado el peso que Steven tenía en el círculo empresarial, la cortesía superficial era inevitable.
En el pasillo ya no quedaba rastro de Celeste, y la expresión en el rostro de Steven se tornó seria:
—Señor Vargas, esa señorita que estaba aquí es la novia de su hermano Samuel, ¿verdad? ¿Podría presentármela? Me gustaría hablar con ella.
Durante las últimas semanas, Steven había investigado a fondo a Celeste, descubriendo solo su nombre, su relación con