Celeste se detuvo en seco y volteó a mirar a Gabriel, quien la observaba con seriedad mientras asentía con la cabeza.
No era solo Isabella quien quería hacerle daño; ¡había otra persona involucrada!
—¿Otra mujer? ¿Sabes quién es esa mujer? —preguntó Celeste rápidamente.
Gabriel sacudió la cabeza con tristeza:
—No lo sé.
Celeste frunció el ceño, pensativa:
—¿Sabes cuántos años tiene o cómo es físicamente?
Gabriel se esforzó por recordar y, tras un momento, volvió a negar con la cabeza:
—No la vi,