Celeste frunció el ceño, con cierta desconfianza:
—¿Estás seguro? La última vez Isabella escapó de la cárcel sin que lo supiéramos.
La cara pálida de Samuel se oscureció y respondió con sarcasmo:
—¿Estás dudando de mi capacidad?
Si Samuel decidía vengarse de alguien, no dejaría ninguna posibilidad de escape.
Él tenía controlada a Marina en la prisión, así que era improbable que ella hubiera salido sin que él lo supiera.
—Entonces, es muy extraño. ¿Quién más podría ser? —Celeste arrugó el entrece