Se escuchó la voz gélida del hombre:
—Si vuelvo a oír tus deliberadas provocaciones, te largas de la empresa.
Miranda palideció al instante, mirándolo incrédula.
¡Él la estaba reprendiendo por Celeste, e incluso la pidió que se largara de la empresa!
¿Por qué?
¿Acaso no habían terminado ya? Hacía un rato, él parecía odiar tanto a Celeste…
En los ojos de Miranda reflejaban herida:
—Jefe, no fue deliberada provocación… Es que he notado que usted ha estado de mal humor estos días y pensé que Cel