Para mostrar su sinceridad, Celeste le trajo un bento de desayuno.
Llegó al edificio del Grupo Vargas y subió en el elevador.
Cuando el elevador llegó al piso donde se encontraba la oficina del presidente, se abrieron las puertas. Al instante, ella vio a un grupo de personas paradas afuera. Ella se sobresaltó un poco.
Ahí estaba Lorenzo, vestido con un traje negro con su rostro frío e inexpresivo. Sus rasgos apuestos y afilados emanaban una sensación temible y abrumadora, con simplemente de pie