Había varios reporteros con cámaras y micrófonos en el jardín, siendo detenidos por los guardias de seguridad y sin poder acercarse a la casa principal.
Celeste observó a esos hombres con el ceño fruncido, recordando la escena cuando los reporteros irrumpieron en la casa de los López.
—Lorenzo está en problemas.
La voz burlona de Samuel estaba llena de malicia.
Celeste frunció el ceño:
—Aún tenemos una gran estrella aquí, ¿no?
—El hombre de traje negro y la mujer a su lado con el cabello rubio,