Durante los próximos dos días, Celeste continuó ocupada con su rutina diaria. El jueves por la tarde, después de terminar su jornada laboral, recibió una llamada inesperada en su teléfono. Era Andrés.
—El jefe va a aterrizar en el aeropuerto internacional en media hora. Por favor, ve a recibirlo.
—¿El jefe ha vuelto? —preguntó Celeste un poco confundida: —¿Por qué tengo que recibirlo?
—Dada su relación, ¿no sería apropiado que lo recibieras? —Andrés le devolvió la pregunta curiosamente.
Un deste