Melodía se puso pálida al escucharlo. Celeste apretó un poco los labios y se volteó para hablarle con una sonrisa:
—Señor García, entonces, ¿qué quiere?
Pablo la miró fijamente:
—Señorita Torres, tu amiga no apreció mi amabilidad. Le invité a probar mi vino tinto, pero ella rompió mis dos botellas de Lafite de nivel más alto. Cada una con un valor de más de cuatrocientos mil. Si me paguen ochocientos mil, las dejaré ir.
—¡No me invitaste pero me obligaste! —dijo Melodía fríamente.
Celeste examin