En el sueño, Celeste se encontraba parada en el borde del techo, con un abismo aparentemente sin fondo debajo de ella. Tenía mucho miedo y quería escapar, pero su cuerpo simplemente no se podía mover ni un centímetro.
La imagen cambió y apareció una escena frente a ella, como si fuera una película proyectada: había una versión de sí misma en el borde del techo, también estaba Nadia, Samuel, en su silla de ruedas, y de pie frente a ellos, Lorenzo.
—¿Eliges a tu esposa o a tu amante? —le preguntó