—¡Dime dónde estás!
La voz tensa del hombre volvió a sonar.
Celeste levantó la mirada y vio el nombre del centro comercial del otro lado. Luego le respondió honestamente:
—Estoy en Plaza Perla.
—¡No te muevas!
El hombre colgó el teléfono bruscamente y Celeste se quedó de pie sosteniendo su celular, esperando.
Lorenzo tomó su saco y con pasos largos se dirigió a la puerta. Andrés acababa de salir del elevador y al verlo rápidamente le dijo con respeto:
—Jefe, el equipo directivo de Electrónica d