Capítulo 270
Los ojos opacos de Celeste lo miraban fijamente.

En ese momento, en su mente...

El hombre frente a ella se le hacía familiar, como si lo hubiera visto en algún lado.

Abría y cerraba la boca, hablándole, pero ella no sabía qué le decía.

No lo sabía, ni le interesaba.

Estaba exhausta... no quería hablar.

***

Celeste estaba aún muy sucia, así que Lorenzo la cargó en brazos para llevarla a bañar.

Bajo el chorro de la regadera en el baño, Celeste ya estaba desnuda, recibiendo el agua tibia.

Lorenz
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