¡Suéltala, ella ya ha fallecido!
¡Suéltala, ella ya ha muerto!
...
En realidad, hacía mucho tiempo, ella había escuchado esas mismas palabras.
Las voces de las personas a su alrededor se fusionaron con los recuerdos. Las dos voces giraban sin parar a sus oídos, arrastrándola hacia aquel invierno oscuro y lúgubre.
Un zumbido ensordecedor retumbó en su cabeza y de pronto todo su mundo se quedó en silencio. Solo clavó la mirada fijamente en el cuerpo ensangrentado de Margarita.
En su mente, las imá