El avión llegó a la ciudad y Jacob alquiló un coche. Cuando llegaron al pueblo ya era de noche.
La casa de Fernando era una vieja casita de dos pisos.
—¿Será que ni siquiera vive aquí ahora?
Celeste frunció el ceño al ver las ventanas oscuras de la casa, parecía que nadie había vivido allí en mucho tiempo.
—Voy a preguntarle a los vecinos aquí. Espérame aquí —le dijo Jacob.
Dicho esto, fue a la casa del vecino de al lado y después de un rato regresó y le contó lo que averiguó:
Fernando vivía ahí