Del otro lado de la línea, con el rostro contra la pantalla del teléfono, Celeste ya se quedó profundamente dormida con los ojos cerrados.
Escuchando su respiración suave, en la mirada de Lorenzo se deslizó un atisbo de ternura. Él no volvió a despertarla, solo colgó el teléfono con silencio.
***
Debido a esa llamada de Lorenzo, Celeste no se despertó hasta el mediodía del día siguiente.
Le devolvió el teléfono a Margarita, quien le preguntó con preocupación:
—Señorita, ¿tuvo una pelea con el s