Capítulo 108
Un coche lujoso y llamativo se detuvo frente a ella.

Celeste se quedó sin palabras…

Se abrió la puerta del auto y primero vio la pierna larga del hombre, luego la figura salió por completo del vehículo.

Él se había quitado la chaqueta, quedando sólo con unos pantalones de vestir negros y una camisa blanca. Su agraciado semblante era impecable y su porte emanaba una gélida austeridad, intimidando a cualquiera que lo mirara.

—Señor Vargas, le hemos encontrado a esta señorita —dijo el oficial de po
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