Después de salir del restaurante, Celeste llamó a un taxi.
Antes, solo había escuchado sobre lo cabrón y despiadado que era Lorenzo, pero hoy finalmente lo había experimentado en carne propia.
Antes se había preguntado por qué no había saldado las cuentas con ella, pero ahora se daba cuenta de que había sido muy pendeja al pensar que este hombre iba a perdonar a esa "traidora".
Si Lorenzo mantenía el registro de su renuncia en sus manos, eso podría afectar su sobrevivencia…
¡Qué cabrón era él!
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