Celeste ya no dijo nada más. Solo se mordió los labios y lo miró fijamente, con su rostro volviéndose cada vez más serio.
Pareció asustada.
Aunque esta expresión no le pareció agradable a Lorenzo, era mucho más mejor que la de antes.
Los ojos de Lorenzo destellaron con una leve sonrisa que desapareció rápidamente, pero mantuvo una expresión seria:
—Tú…
—Lorenzo Vargas, ¿así te resulta muy interesante, verdad? —gritó Celeste estallada de ira.
Los dos presentes se quedó atónitos.
Lorenzo frunció e