Los ví riendo y hablando, cuando de repente el amigo le dio un codazo y asintió con la cabeza en nuestra dirección. "Rodrigo siguió su mirada y nuestros ojos se encontraron".
Su sonrisa se congeló en su rostro. Por un momento, nos quedamos allí, mirándonos, mientras el mundo a nuestro alrededor seguía moviéndose.
Layla me tomó del brazo y me giró hacia ella. "Ale, no les hagas caso", dijo, su voz firme y tranquila. "No vale la pena, olvídalo".
Me miró a los ojos, buscando asegu