Me imaginé a Milo jugando con la casita y sonreí. "Creo que una casita con un poste, para que afile sus uñas, estaría perfecta". Le encantará, dije con emoción.
La señora Elena asintió con la cabeza. "Listo, está hecho. Alexandra".
"Gracias, señora Elena. Me quita un peso de encima saber que Milo está en buenas manos".
"Ahora voy a ir a prepararme para ir al trabajo", le dije, levantándome del sofá. "Gracias de nuevo".
La señora Elena sonrió. "No hay de qué, hij