Capitulo 37

Me reí, sintiendo un aleteo en el estómago. "Ya estoy enamorada", dije, sin pensar.

‎Rodrigo se detuvo y me miró, sus ojos brillando. "¿Sí?", preguntó, su voz baja y seductora.

‎Me sonrojé, dándome cuenta de lo que había dicho. "De tu cocina, claro", agregué, riendo.

‎El hombre se rió y se acercó a mí, su rostro a centímetros del mío. "Bueno, eso es un buen comienzo", dijo, con una sonrisa encantadora en los labios. "Si supieras cuan enamorada estoy de ti",murmuré para mi misma.

‎ Se rió y se apartó de mí, volviendo a la cocina. "Ah, te acuerdas de la vez que se me quemó la comida, ¿verdad?', dije, sonriendo llena de vergüenza.

‎¿Quemar? Eso fue un incendio, dijo burlándose de mi. Rodrigo se rió de nuevo. "Bueno, te voy a enseñar a cocinar de verdad", dijo, confiado. "No te preocupes, no voy a quemar la comida"

‎Me burlé de él. "¿Tú? ¿Enseñarme a cocinar?", Eres el gran jefe impecable e imponente. "Rodrigo", dije, sonriendo
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