_ Señorita Montalvo, Señorita Montalvo, le estoy hablando... Por Dios!.
Si, si, disculpe que pasa le contesté un poco aturdida, al Señor Samuel, estaba muy sumida en mis pensamientos que no lo escuché, disculpa señor ¿Dígame en qué puedo ayudarte?
El señor Álvarez quiere café negro sin azúcar, la espera en su oficina.
_ De acuerdo ¿ algo más? volví a preguntar con un poco de vergüenza, se veía un poco cansado y mostraba una cara de desacuerdo total.
¿Tiene tiempo disponible pasado maña