Mi celular vibró en mi bolsillo como una descarga eléctrica. Lo saqué con las manos todavía temblando por la discusión con el doctor, rogando que fuera una pista, pero lo que vi me detuvo el corazón.
Era un video.
En la pantalla, la imagen temblaba. Alexandra estaba de rodillas en un suelo de concreto frío, iluminada por una luz vaga. Tenía un hematoma púrpura cruzándole el pómulo izquierdo y el labio partido. No estaba llorando, sus ojos estaban fijos en la cámara, inyectados en sangre y c