Dana sintió que el oxígeno le faltaba con cada segundo que pasaba. Sus pulmones ardieron hasta que por fin fue liberada.
Con rapidez sacó la cabeza del agua fría desesperada por inhalar.
—Cada vez resistes más.
Asling estalló en carcajadas mientras que el guardia miraba a Dana lleno de furia.
—Habla, Omega. Por tu bien.
El pecho de la Omega subía y bajaba con cada bocanada de aire. Había intentado mantenerse firme y no traicionar a Brent, él tenía un plan y si había huido de la manada sabía que