—Eres codiciosa y atrevida, debería azotar tu trasero por eso.
Ella gimió sintiéndose mucho más caliente con sus palabras sucias. Podía sentir su rígido, venoso y palpitante miembro profundamente dentro de ella.
—Deberías hacerlo —dijo ella en un tono seductor—. Pero ahora yo estoy al mando.
Él arqueó una ceja sonriendo ladinamente hasta que ella comenzó a moverse y Kieran siseó de placer dejando caer su cabeza hacia atrás pero no cerró sus ojos, estos siguieron cada uno de los movimientos de aq