Sin apartar sus ojos de ella para que no fuera a desaparecer como una especie de desaparición, Kian trepó a la cama cubriendo el cuerpo de Dana sin dejar caer su peso completo sobre este. Sus manos estaban a cada lado de la cabeza de la hembra mientras que su aliento se mezclaba con el suyo.
—Dana…
—Mañana será el día de la convocatoria. Quiero sacármelo de la cabeza pero no puedo hacerlo, has que olvide. Necesito olvidar esta angustia —susurró ella en sus labios.
La mirada que Kian le daba sol