Dana se despertó sobre el pecho cálido de Kian.
La cama era demasiado pequeña y casi se echa a reír al ver que los pies de Kian sobre salen del colchón.
No podía creer que hubiera ido a buscarlo la noche anterior pero no se arrepentía. No cuando la noche pasada había sido tan maravillosa. Sus ojos se dirigieron al de Kian levantándose ligeramente para observarlo.
¿Podía seguir con aquel distanciamiento entre los dos?
Lo amaba demasiado como para negárselo ahora pero no era el momento para admit