—No me hagas nada, por favor... —susurró ella con un hilo de voz.
Dio un paso hacia atrás y luego otro hasta que su espalda quedó presionada contra las rocas en las que se había ocultado.
Él no habló.
Parecía como si su instinto animal lo dominara.
El corazón de Diana estaba a punto de explotar bajo su pecho.
Sus ojos lagrimearon sin saber qué hacer.
"Piensa con la cabeza fría. ¿Cómo puedes huir, Diana?"
De repente sus fosas nasales se ampliaron captando su aroma masculino diferente a todo lo q