—El poder que tengo ahora no se asemeja a mi yo del pasado así que te advierto que si llegar a lastimarla…
—No lo haré —la cortó abruptamente Kian.
Su vista estaba fija en el frente, solo había una puerta que los separaba y él jamás se había sentido tan intimidado en toda su vida. Aquello solo lo había logrado esa cachorra que comenzaba a cambiar su vida.
Mi cachorra.
El orgullo estallaba en aquel pensamiento dominante.
—Más te vale y ni pienses que te dejaré solo con ella.
Kian frunció el ceño