Dana de repente logra deshacerse del agarre de él y golpea la garganta de Kian dejándolo sin respiración por un momento en el que aprovecha para escabullirse lejos del macho fulminándolo con la mirada.
Con rapidez Dana sale de la bañera colocándose encima de su cuerpo desnudo un albornoz al mismo tiempo que le enviaba miradas coléricas al Alfa.
—¿Por qué debería creerte? Quiero que te largues de mi habitación. No, mejor llamaré a mi prometido para que se encargue de ti, yo no tengo tiempo para