—¿Quién te dio el permiso para entrenar a mis cachorros? ¡Podrías haberlos lastimado!
Kian tuvo que controlar la sonrisa que empezaba a bordear sus labios. Le gustaba muchísimo Dana en su papel de madre. Jamás la había visto tan posesiva sobre algo, aunque estaba un poco celoso de que aquella posesividad no aplicara para él.
—Nuestros cachorros y ellos fueron los que vinieron a mí. No sé quién les dijo que estaba aquí, simplemente llegaron. Además ¿Cómo crees que los lastimaría? Quizás sientan