Dana miró hacia los lados esperando ver a sus cachorros cerca de su trono pero ninguno de los dos estaba. Por un momento experimentó un mal presagio pero lo apartó rápidamente al ver a Devanie a un lado de su padre.
—Kieran vendrá pronto —leyó los labios de su cachorra y pudo respirar más tranquila.
Su espalda estaba erguida con seguridad a medida que daba su discurso de coronación.
Kian la observaba maravillado. Definitivamente Dana había nacido para gobernar. Se sentía tan orgulloso de ella,