Ella gimió en su boca temblorosa sin saber cómo responderle.
Cuando había llegado al Este después de colocarle las cadenas a Román su tío la había recibido.
—¿Camila?
Por años había escuchado en el Sur lo malvado y “traidor” que era su tío pero ella nunca lo creyó. Sabía que quien verdaderamente había sido un macho detestable era su abuelo que ya no vivía.
Su madre había huido de él para poder casarse con su padre a quien amaba. Ellos se habían conocido por casualidad y aunque fueran de manadas