Por alguna razón, después de ese día el Alfa se había mostrado más distante con Dana, salvo por las noches donde no dudaba en reclamarla tomando su cuerpo una y otra vez ocasionando que las dudas por el tiempo pasado se acrecentaran en la loba.
—¿Alfa?
La noche anterior no la había llamado pero justo al despertar, Dana sintió aquella mirada penetrante que solo podía pertenecer a una persona. Kian.
—Estás desnuda.
El ronroneo inesperado junto a la caricia atrevida provocaron que Dana sintiera ca