Dana se llevó la mano a la boca conteniendo un gemido de horror y enseguida miró a donde la niña dormía.
—¿Cómo…?
—Alguien la mató, encontré su cuerpo, su sangre estaba fresca. Los haré pagar, los mataré.
Dana vio la rabia del Alfa, él parecía estar al límite y quiso tocarlo para calmarlo aunque sabía que quizás en aquel momento eso resultaría ser peor para Kian.
—¿Sabes quién fue?
—Estamos en los límites de la manada, es obvio que alguien se coló en mis tierras. Probablemente Malia haya visto