Diana pensaba que la luna era la única testigo de su huida.
Aquel compromiso era solo la prueba de que la manada del Noroeste ya no era su destino, estaba marcada por un peso tormentoso que sabía no era capaz de seguir. Jamás hubiera pensado en alejarse de su familia, de su manada, pero estaba siendo guiada por algo más profundo, algo que no entendía.
El peso de los sueños fragmentados estaban latentes dentro de ella. Como si alguien o algo estuviera conduciendo su camino, sinceramente se sentía