Diana había tenido que esconderse mientras veía los acontecimientos suceder. Estaba contra el viento para que su aroma no pudiera ser captado pero lo que estaba pasando frente a sus ojos era una atrocidad.
No sabía quién le había informado a todos esos machos que el ganador de esa disputa la tendría como compañera pero ella no había dado su permiso.
Su cumpleaños veintiuno debía ser el mejor de todos, tener plena libertad, pero esos machos habían causado un revuelo por ver quién se quedaba con