Instintivamente llevó su palma sobre el vientre de la Omega pero no la tocó, era como si algo se lo impidiera. Kian se había quedado en estado de shock con la garganta seca y el corazón retumbando con fuerza.
Ella tiene a nuestro cachorro, es nuestro.
Rugió su lobo en su cabeza. Tan perplejo como estaba ni siquiera pudo escuchar la llegada de Gala quien se acercó tranquilamente a él.
—Kian, ¿Qué le pasó?
Él parpadeó aturdido saliendo de sus pensamientos. Alzó la mirada a la recién llegada pero