Devanie lo miró desde la ventana de la biblioteca, Amarok entrenaba con otros machos y parecía tan duro que le daba miedo que sus padres intentaran ir por ella.
No quería que nadie resultara lastimado.
Mucho menos si era por su culpa.
Después de hacer la tarta se había recluido en la biblioteca buscando en medio de los libros de magia algo que pudiera ayudarlos pero no había nada.
Nada referente con esa maldición que lo hacía convertirse en esa bestia semihumana sin alcanzar su fase de lobo com