—¿Todos estos años estuviste espiándome en el mundo humano? —susurró Devanie aturdida mientras levantaba se cabeza para mirarlo a los ojos.
Estaban acostados sobre la cama y más de la mitad de su cuerpo estaba sobre el de Amarok.
Sus ojos verdes se clavaron en su rostro.
Él no parecía preocupado de lo que pensara ella.
La mano de Devanie se posicionó sobre su pecho desnudo mientras fruncía el ceño recordando cuántas veces se había sentido observada en el pasado.
—Yo no. Enviaba a mis hombres. Q